lunes, 14 de noviembre de 2011

Cambios necesarios

A través de este cuarto ensayo trataremos acerca del tema de la sexualidad. Muchos aspectos relativos a este ámbito se encuentran cuestionados en la actualidad, pues existen diversas posturas al respecto.
Uno de los principales aspectos que se están cuestionando es el relativo a la educación en la sexualidad que reciben los alumnos en las escuelas o bien a través de charlas, o, sin ir más lejos, dentro del propio currículo escolar, a través de la tan polémica asignatura de "Educación para la ciudadanía”.
Unas posturas  consideran  que no reciben la suficiente información, otros que la información que reciben es necesaria y, por tanto, útil, así como otras posturas que defienden que la información que los alumnos reciben resulta inadecuada para la edad a la que va dirigida.
Sin embargo, parece que la idea más importante ha quedado en el olvido: cada familia es libre de educar a sus hijos según los valores con los que se identifica y que considera más adecuados, por lo que deben disponer de plena libertad para elegir si desean o no que les sean impartidas una serie de enseñanzas que se ven envueltas en un tipo de ideas, a menudo confusas, que quizás no compartan. Convendría señalar como referencia la guía de sexualidad, que se encuentra llena de incoherencias, ambigüedades e ideas poco fundamentadas.
Otro tema actualmente debatido es el relativo al el uso de la píldora anticonceptiva, que actualmente es distribuida gratuita y libremente, hasta un total de tres veces por mujer mayor de 16 años. Gran paradoja para una edad en la que, sin embargo, no está permitido la compra y el consumo de alcohol y tabaco ni tampoco la realización de piercings o tatuajes sin la autorización de los padres o tutores legales.
El fácil acceso a la píldora ha conseguido que los adolescentes pierdan la conciencia de lo que están haciendo, que consideran como algo espontáneo, divertido y no como un acto de amor. Se añade, además, el hecho de que en la actualidad no se advierte de los graves efectos secundarios que puede acarrear su consumo. Considero que se debería limitar su administración gratuita y sin autorización en hospitales y otros centros de atención a la mujer, planificación familiar, etc.
A modo de conclusión, señalaría que, como anteriormente hemos citado, son los padres los primeros encargados de educar en todos los ámbitos -por tanto, también en el de la sexualidad- como ellos crean necesario. La escuela no tiene por qué asumir ese papel si los padres no están de acuerdo. En el caso de que lo estuvieran, es un hecho que resultaría necesario un cambio inmediato en el sistema que ponga en marcha un proyecto social de concienciación y de información acerca de la sexualidad y de todo lo que ello supone realmente. Éste debería ser, en definitiva, un proyecto más planificado y reflexionado.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

ESTILOS DE VIDA: LA PERSONA OPTIMISTA Vs LA PERSONA PESIMISTA

Optimismo y pesimismo son dos formas de ver una misma realidad o situación y  depende de cada uno el adoptar un punto de vista u otro. A través de este ensayo quiero destacar las ventajas de adoptar una actitud optimista ante  esas situaciones que la vida nos presenta. Y me refiero al verdadero optimismo, no a la frivolidad y el pasotismo de aquellas personas que solamente sonríen para no asumir la realidad, que van por la vida con expresiones del tipo “tranquilos, no pasa nada”o “todo está bien”.
Para explicar esta reflexión me gustaría recurrir al análisis de la postura opuesta: la persona pesimista. ¿Quién no recuerda las famosas leyes de Murphy que aseguran que la tostada caerá siempre por el lado de la mantequilla, que si algo puede salir mal, saldrá mal, o que la mayor parte del examen de esa asignatura tan difícil tratará sobre la clase que te saltaste, el único tema que no estudiaste y sobre el libro que no leíste?
Estas leyes son, tan sólo, una forma de caricaturizar esta postura, pero la realidad no es muy distinta. Vivimos en una sociedad que fomenta la idea de pesimismo. Basta con ver las noticias: "crece la tasa de paro", "la crisis económica se prolongará varios años", "crecen los recortes de presupuestos económicos"...Parece que solo nos centramos en lo malo, ignorando todas las buenas noticias que ocurren también pero que parece que no interesan. Además, existe un factor biológico que indica que nuestro cerebro está mejor preparado para detectar lo negativo que lo positivo.
Como dice la psicóloga Maria Jesús Álava en su libro Recuperar la ilusión, "El optimismo es contagioso, pero lo es todavía más el pesimismo. Los pesimistas, además de vivir una media de ocho años menos, viven peor y hacen vivir fatal a los que tienen alrededor".
Todos padecemos ese tipo de personajes que amargan el viaje en el ascensor o en las sobremesas, esos vampiros emocionales que merman nuestra energía, nuestro esfuerzo, al recordarnos lo mal que está todo. Si les prestamos atención, acabaremos viendo la realidad como ellos.
¿Qué tenemos entonces: un vaso medio lleno o medio vacío? El pesimista pensará que falta poco para terminarlo, pues sólo queda la mitad. El optimista ve que falta poco para que esté lleno. Podemos, entonces, vivir quejándonos, cruzarnos de brazos, buscar culpables, adoptar un irreal y vacío discurso optimista o esperar que alguien o algo lo arregle.
Pero, ¿qué ganamos describiendo el agua cuando corremos el riesgo de ahogarnos? El vaso podemos verlo medio lleno o medio vacío, pero desde luego hay un solo vaso y contiene la mitad. Por tanto, lo que podemos y debemos hacer es llenar el vaso. Eso no significa ser un pesimista ni un optimista irresponsable. Eso es ser realista. Es buscar soluciones para los problemas que la tienen, así como aprender a no preocuparnos por aquellos que no. Es ser capaz de proyectarnos en el futuro a pesar de estar viviendo un presente complicado.
En definitiva, podemos decir que donde hay vida hay camino, y donde hay camino hay obstáculos en forma de problemas, crisis y dificultades; pero todos ellos conllevan un aprendizaje. Es nuestro deber superar estas adversidades para salir adelante, avanzar y, lo más importante, crecer como personas.


 - Álava Reyes M.J., Recuperar la ilusión. (2011) Editoral la esfera

Los jóvenes

         Ser joven es, sin duda, una de las mejores etapas de la vida de una persona. Sin embargo, es también la etapa más difícil, pues supone un momento de transición en la ya pasada infancia y la etapa de adultez. Esta etapa se caracteriza, a menudo, por la aparición de pequeñas crisis de identidad, de autoestima y de inseguridad; motivadas en la mayoría de los casos por la realidad de haber crecido y dejado atrás aquella etapa en la que eran nuestros padres quienes lo hacían todo por nosotros y donde no había problemas, así como el miedo al desafío de una nueva etapa marcada por un futuro incierto.
Si estableciéramos una comparación con la situación de los jóvenes hace 50 años, observaríamos diferencias abismales. Los jóvenes que podían permitirse estudiar abandonaban la escuela muy pronto para empezar a trabajar. No todos podían acceder a la enseñanza básica, muchos menos si nos referimos a estudios superiores. Poco después se casaban y formaban una familia. Todo ello a edades mucho más tempranas que ahora. Es por eso por lo que quizás, en aquellos tiempos, reflexionar, dudar o rebelarse contra la familia eran opciones que ni siquiera podían contemplarse.
Es frecuente oír la tan popular frase “hay que ver con los jóvenes de hoy en día”, pero los tiempos cambian y la realidad actual es muy diferente. Los jóvenes tienen en la actualidad una vida que destaca por una mayor variedad de opciones y oportunidades así como una mayor seguridad de la que se disponía en el pasado. Sin embargo, la juventud de hoy se enfrenta a multitud de problemas y situaciones de bastante complejidad. Uno de los principales problemas que existen en la actualidad es la falta de conciencia de las repercusiones que pueden tener sus propias acciones, así como la falta de información de los muchos riesgos a los que se enfrentan en este paso a la vida adulta.
 Resultaría oportuno hacer una pequeña referencia a éstos. El incremento del absentismo y el fracaso escolar no contribuye precisamente a incrementar las oportunidades profesionales ante un futuro laboral bastante incierto. Asimismo, el incremento en el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, el aumento de los accidentes de tráfico en jóvenes además del incremento de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual, especialmente el VIH/SIDA,  son otros problemas muy complejos que azotan cada vez en mayor proporción a los jóvenes.
En conclusión, podemos decir que, en estos últimos años,  la realidad de los jóvenes ha cambiado mucho y en todos los aspectos. Es por eso que sería conveniente alentarles a que analicen y vean cómo es la situación, pero, sobre todo, invitarles a que traten de tomar conciencia de sus propias acciones y de las repercusiones que éstas pueden tener para su vida.
 Está claro que, en el momento en el que nacemos, son los padres y la escuela los encargados de educarnos bajo los valores, actitudes y normas que ellos consideran oportunos, pero, a partir de esta etapa, que supone la preparación para la vida adulta, somos los jóvenes quienes elegimos el camino hacia el que queremos guiar el resto de nuestras vidas.

lunes, 7 de noviembre de 2011

"La realidad de lo que soy"

Cuando nos propuso que realizáramos nuestra propia biografía, todos pensamos que se trataba de una tarea bastante sencilla. Sin embargo, al matizar que debía tratarse de una biografía de carácter reflexivo, personalmente pensé que me costaría mucho poder llevarla a cabo. Resulta muy complicado ordenar todo lo que me gustaría decir en sólo estas líneas. Así es que trataré de hacerlo lo mejor posible.
Nací en Pamplona el 19 de noviembre de 1991. Soy la menor de tres hermanos. Desde los 3 hasta los 17 años acudí al colegio Santa Teresa de Jesús, aquí en Pamplona. Tras realizar la selectividad ingresé en la Universidad de Navarra para estudiar un Grado en Magisterio en Educación Infantil. Es aquí donde he encontrado a los que hoy son mis mejores amigos, mi apoyo y mi mayor sustento. Actualmente me encuentro en el tercer curso; y cuando termine este grado, me gustaría realizar un master en atención a la diversidad para poder trabajar, posteriormente, en un centro de educación especial.
Quizás no sea muy acertada la brevedad con la que, en cuestión de cuatro líneas, he resumido estos 20 años; pero, si una biografía sirve para conocer cómo ha sido y es la vida de una persona, considero que realizar una reflexión en profundidad sobre la propia vida, ya no tanto refiriéndonos a hechos o experiencias, verdaderamente servirá para que usted nos pueda conocer a cada uno.
Comenzaré por describir lo que ha sido mi vida hasta los tres últimos años, para poder luego centrarme en la etapa actual. Me considero una persona muy afortunada, pues he tenido la suerte de nacer en una familia que, por muy típico que suene, no cambiaría por nada del mundo.
Tuve una infancia muy, muy feliz. Luego, con la llegada de la adolescencia, vinieron también las pequeñas crisis de autoestima y de identidad, sin embargo, pese a que, en ese momento, pensaba que aquellos eran problemas importantes, lo cierto es que no sabía lo que quedaba por llegar.
Tras ello viví unos años envidiables, en todos los aspectos de mi vida: buenos resultados académicos, grandes amigos, muy buen ambiente familiar, nuevo trabajo, primer amor, grandes expectativas, pero sobre todo, tranquilidad conmigo misma. Aún y todo, el pesimismo que siempre me había acompañado me hacía presagiar que no merecía todo esto, que era demasiado para mí. Estoy segura de que llegará un día en el que me reiré de todo esto, un día en el que me daré cuenta de que quizás nunca haya sabido valorar lo realmente importante.
Supongo que no pensaba que realizar este ensayo me iba a hacer reflexionar tanto, recordar tantas cosas y volver a recordar la sensación de este desagradable nudo en la garganta. Creo que a nadie le gusta reconocer públicamente que no se encuentra bien, pero, para qué negarlo, si este trabajo tiene como misión el darme a conocer, creo que ser honesta es la mejor vía para conseguirlo.
No me encuentro en el mejor momento de mi vida. Lamentablemente no considero que sea capaz de contar el verdadero por qué de la situación. No puedo entrar en detalles, simplemente decir que una antigua vivencia, supuestamente superada, no lo ha sido. Probablemente, cualquier persona piense que se trata de un motivo estúpido del que estoy haciendo un mundo, pero considero que en el momento en el que una persona, por cualquier problema, sea grave o no, pierde las ganas y la ilusión, es evidente que algo falla, pues considero todos los problemas son importantes en la medida en que nos afectan a la hora de seguir adelante.
Si tuviera que hacer una comparación con lo que es ahora mi vida, lo compararía con algo tan amplio como es la música, y lo haría por varios motivos. Primeramente, porque, además de tener la suerte de estar estudiando para acceder a lo que quiero dedicar mi vida por entero, que es la educación especial, puedo decir que tengo además un aliciente y una ilusión que es cantar: en este momento, mi trabajo, mi refugio, y, por siempre, mi pasión.
En segundo lugar, porque, al igual que la música es capaz de hacerte viajar en cuestión de segundos por todos los estados anímicos, de transmitir todos los sentimientos que existen; es así precisamente así como yo soy o me siento actualmente; pues me sorprende mi facilidad para pasar, en un momento, de un estado a otro sin motivos o razones aparentes.
Afrontar cada día se ha convertido en un pequeño desafío para mí. Supongo que el cansancio y algún que otro problema de salud no contribuyen demasiado, sin embargo, es cierto que tener una familia y unos amigos sencillamente perfectos hacen que pueda sobrellevar la situación mucho mejor, pues me recuerdan cada día que tengo miles de motivos para ser feliz y me dan la fuerza necesaria como para luchar, aunque me cueste un poco, para volver a ser la chica alegre y risueña que era. En este aspecto, me considero una chica enormemente afortunada, ya que son todos ellos el motivo que hace que, pese a esta mala etapa, no quiera siquiera plantearme por un segundo cambiar mi vida por la de cualquier otra persona. Si a través de este ensayo desnudo mi vida, qué menos que dejar unas líneas a los que me dan la fuerza, la luz y las ganas para afrontarla.
Estoy segura de que llegarán tiempos mejores, pero considero también que son las experiencias negativas las que te hacen crecer, que lo importante de los errores es aprender de ellos, y que todo lo que pasa, pasa por algo. Puedo afirmar que, si algo positivo puedo sacar de todo esto es que me he demostrado a mí misma que, a pesar de todo, soy más fuerte de lo que creía, que voy a salir de esto, que la vida es un regalo, con todo lo bueno y con todo lo malo, y que merece la pena luchar para ser feliz.